Cabros de los 80 - El sitio dedicado a los que pasaron su niñez o adolescencia en el Chile de los años 80
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Sankuokai

A mediados de los años 80, los cabros de aquel entonces solíamos acompañar el Milo y las tostadas de las once con Sankuokai, que emitía el canal UCV cuando el sol empezaba a ponerse.

Recuerdo vagamente el argumento principal de la historia. Al parecer, en un futuro muy lejano, había un grupo de ultra-malos que querían conquistar el universo. Pero afortunadamente había un grupo de ultra-buenos que tripulaban una astronave que más se parecía al Caleuche que a una nave espacial y podían convertirse en ninjas o algo así, para pelear contra las criaturas de los ultra-malos que, obviamente, eran ultra-malas. Y había un robot que supuestamente era inteligente, pero como cada vez que aparecía era para decir una estupidez, al final me daba rabia verlo. Uno de los buenos se llamaba Hayato, y me acuerdo de ese nombre porque por aquel entonces estábamos estudiando el 'hiato' en castellano y algunos de mis compañeros confundían la secuencia de dos vocales que no se pronuncian dentro de una misma sílaba con el nombre del super-bueno asiático.

Mundo Mágico: 1987 - 2000

En 1987, en la comuna de Lo Prado, se inauguró Mundo Mágico, un parque de entretenciones que tenía como atracción principal una colección de los monumentos más significativos de Chile modelados en miniatura.

El parque estuvo abierto hasta 2000, cuando la empresa decidió cerrar sus puertas para siempre. A partir de entonces sus miniaturas, que encandilaron a tantos niños, fueron presa del abandono más feroz, hasta llegar al momento actual, en el que hay poco en pie de lo que fue.

Han pasado ya cinco años desde que el trencito rojo, que se llenaba de niños y padres los fines de semana, dejó de hacer el recorrido a través de ese Chile chiquitito.

Las inundaciones de 1982

1982 fue un año pródigo en hechos destacables para Chile. Fue el año en el que Carlos Caszeli pifió aquel penal frente a la selección de Austria en el mundial de España, prólogo de lo que sería una debacle total de La Roja, una decepción inmensa frente a las promesas que se habían gestado durante una de la rondas clasificatorias más brillantes de los últimos tiempos. Fue también un año de recesión en la economía chilena que impulsó a muchos a cuestionar a los 'Chicago boys' neoliberales que manejaban la economía nacional, e incluso a perder el miedo a la junta militar y animarse a protestar en las calles. Algunos ven en aquellas protestas el inicio del camino hacia la democraia, no coronado hasta las elecciones de 1989.

Se estrenó en los EE.UU. la películo "Missing", protagonizada por Jack Lemon, la historia de un periodista freelance estadounidense que fue secuestrado poco después del golpe de estado en el Chile de aquellos revueltos años, aunque esa película no fue proyectada en Chile por razones obvias. Y, además, es el año en el que Tucapel Jiménez, antiguo sindicalista del Partido Radical, es asesinado salvajemente por elementos del CNI, según se averiguó después.

Pero 1982 se recuerda especialmente por las inundaciones de aquel invierno, con una de las peores temporadas de lluvias desde que existen registros, que afectó sobre todo a los barrios del poniente de Santiago. El río Mapocho, normalmente un hilillo de agua que cruza mansamente la ciudad hasta que se encuentra con el Maipo, se convirtió de la noche a la mañana en un rugiente torrente de aguas turbias que arrastraba todo lo que se encontraba a su paso.

Los cuadernos Torre y Austral

Una de las cosas que más me sorpendió durante el tiempo que pasé en Chile fueron los cuadernos. Bueno, no los cuadernos en sí, que son todos más o menos iguales en cualquier parte del mundo, sino lo competitivo que era el mercado cuadernístico acá en Chile, que no he visto en ninguna otra parte.

Al comienzo de los 80, daba lo mismo el cuaderno que tuvieras. Había esos cuadernitos chicos, sin espiral, de marca Torre sobre todo, de 40, 60 y 100 hojas. Esos eran los cuadernos 'escolares'. Luego estaban los 'universitarios', que eran más grandes y tenían una espiral de metal que se enganchaba en todas partes -en mi caso concreto, el alambre de esos cuadernos tenían una especial debilidad por arañarme la piel del antebrazo- y se 'deshilachaba'; si no tenías cuidado, las hojas volaban por todas partes.

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